5.12.05

CAPÍTULO 16, Ocho besos - Max de Sastre


Celeste, dijo Carlos. Y besó su mejilla rozándola apenas. Cuánto te he extrañado, Celeste. La estrechó con fuerza y suspiró profundamente. Era él. El primo de Andrés. Había olvidado el detalle. Qué caprichos tiene la memoria. Él había sido su amor adolescente. El primo que quedó huérfano y fue a vivir un año a casa de la familia de Andrés. Celeste... Ella le abrazaba y sentía la fuerza que su cuerpo adolescente le había prometido. Era él. Carlos acariciaba su espalda desnuda y la estrechaba con determinación. Apenas habían tenido tiempo de verse. Se habían abrazado nada más reconocerse y ahora Celeste sólo podía ver el hombro de una chaqueta y el cuello de Carlos. Celeste se sentía terriblemente confusa. Su desnudez y el tacto de aquella ropa dura que vestía Carlos la desconcertaban. Todo su cuerpo expuesto a aquella dureza. Celeste, no sabes cuánto he soñado contigo... Y yo..., yo te he buscado tanto, Carlos... pero... Las manos de Carlos subían por la espalda de Celeste mientras depositaba un segundo beso en su cuello. Celeste se estremeció y pasó una mano por detrás del cuello de Carlos. Los rizos duros de la nuca le produjeron un nuevo estremecimiento que la llevó a mirar los geranios rojos. Fue sólo un instante irracional, algo imperceptible. Carlos seguía acariciando su espalda de un modo cada vez más crispado, pero el tercer beso, junto al oído de Celeste, fue tan dulce que disipó aquella sombra tosca. Las manos de Carlos buscaron la cintura de Celeste y la rodearon con una fruición creciente. El cuarto beso de Carlos ya empezaba a tener intención. Y el mirlo chillaba enloquecido en el alfeizar de la ventana. Estrechando a Celeste casi desesperadamente, Carlos se apoyó ligeramente en la cama donde Andrés yacía inconsciente. En los escasos silencios del mirlo sonaba el zumbido eléctrico de los instrumentos que sostenían la vida de Andrés. Un zumbido débil que empezaba a ser tapado por la respiración agitada de Carlos y Celeste. En el quinto beso, Carlos volvió a la mejilla. Los rostros se estaban borrando bajo el torbellino del tacto. Pero aquel pelo de Carlos endurecido por la gomina... Una mano de Carlos se deslizaba dejando un dedo entre las nalgas de Celeste con una delicadeza tan sorprendente como la tosquedad de hacía unos instantes. En el sexto beso Carlos buscaba ya la comisura de los labios. Celeste miraba los geranios encendidos. Sus manos bajaron por la chaqueta despacio, algo en la cintura de Carlos le daba miedo. Celeste, Celeste, cuánto te he necesitado... Si hubieras estado conmigo... El mirlo chillaba en la ventana y la memoria de celeste hacía un torbellino que iba de sus dedos a los geranios. En el séptimo beso ya había labios de refilón. Carlos ya había olvidado el hospital y había olvidado a Andrés, por fin algo tenía sentido en su vida, a pesar del mirlo enloquecido. Las manos de Celeste llegaron a la cintura de Carlos. Este cinturón. Y los geranios. Y ese rostro entrevisto detrás de las flores rojas. Carlos besaba ya la boca de Celeste cuando las manos de ella llegaron desmalladas a su cadera enfundada en un pantalón de cuero y un escalofrío de pánico recorrió su cuerpo desnudo. Se sintió indefensa. Y por fin se miraron. ¡Tú!, dijo Celeste. Ahora ella lo sabía todo. Había sido él. Pero ¿por qué?

Escrito por Max de Sastre

5 Comments:

Blogger AZUL de Blancos said...

Cuánta velocidad le has dado con esos ocho besos ... pero has vuelto a dejar el final de lo más intrigante. Estoy deseando saber cómo va a seguir.

Un beso más ;)

10:15  
Blogger Ceshire_andromeda said...

Ay Max, esto te ha quedado de show.
Me encantó.
Ocho rosas blancas.

19:19  
Blogger Max said...

Pues me he limitado a desarrollar lo que ya se insinuaba. Tengo un final en mente, pero no me atreví a ir tan lejos.
Gracias a las dos y ocho besos para cada una (eso sí, besos que lleven a mejor puerto).

20:57  
Blogger Mon said...

max, no tenía el placer de leerte (hasta ahora)... y quería felicitarte... muy buenos los detalles de cada beso, los cruces de miradas/pensamientos... en fin, genial.

17:56  
Blogger Max said...

Pues muchas gracias, Mon. Me pasaré a leerte a ti en tu enlace.

11:35  

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